jueves, 6 de octubre de 2016

El misterioso árbol que camina 20 metros al año

Socratea exorrhiza es el nombre científico de una especie que habita en las selvas tropicales de Sudamérica y América Central. Su gran altura, que puede alcanzar los 25 metros, no hace sino aumentar la impresión que causan la gran cantidad de raíces aéreas, nacidas a ras de suelo, que posee y que recuerdan a pequeñas piernas.


A finales del pasado año, el biólogo y periodista científico Karl Gruber viajó al Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, en Ecuador, con el objetivo de investigar  esta especie. Gruber afirma que la palmera puede desplazarse más de 20 metros al año. Esto ocurre cuando el suelo en el que se encuentra la planta se erosiona. Entonces forma nuevas raíces aéreas que alcanzan zonas adyacentes más estables y deja pudrir las originales. De este modo, si tras varios meses volvemos al lugar ya no encontraremos la palmera en el mismo sitio.


Peter Vrsansky, un experto en Paleobiología del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Academia de Ciencias de Eslovaquia Bratislava , afirma haber visto este fenómeno de primera mano.



A medida que el suelo se erosiona, del árbol crecen nuevas raíces largas que encuentran un terreno nuevo y más sólido. Entonces, poco a poco, ya que las raíces se asientan en el nuevo suelo y el árbol se dobla pacientemente hacia las nuevas raíces, las raíces viejas levantan lentamente en el aire. Todo el proceso de trasladarse a un nuevo lugar, en busca de  una mejor luz solar y un terreno más sólido puede llevar un par de años “.

A pesar de las palabras de Gruber y de Vransky, esta especie vegetal sigue sujeta a la controversia entre los científicos. Algunos sugieren que estas raíces son únicamente una adaptación de la palmera para vivir en las zonas pantanosas de la selva, por lo que el hecho de que camine no es más que un mito. Otros científicos apoyan la teoría caminante y sugieren que el desplazamiento es una estrategia que usa cuando otro árbol le cae encima y le permite buscar lugares más seguros. Incluso, se ha propuesto que la palmera sea capaz de buscar emplazamientos ricos en nutrientes, como aquellos en los que hay troncos podridos.


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