miércoles, 16 de noviembre de 2016

Árboles milenarios en España (I): El tejo de Valhondillo

Posiblemente, muchos de nosotros nunca hemos reparado en pensar en  la longevidad de las especies vegetales. Yo no lo había hecho hasta hace bien poco, la verdad. Y cuando descubres que en España (al igual que en casi cualquier rincón del planeta) existen ejemplares milenarios de árboles, aumenta el interés por conocer un poco sobre ellos.

Hablamos de seres vivos que han sido contemporáneos de los romanos, coetáneos de las guerras contra los árabes, protagonistas de escenas medievales, en definitiva, espectadores de todos los sucesos ocurridos en los últimos milenios. Algo increíble si lo pensamos con detenimiento…

Debido a este interés, iniciamos una serie de artículos en los que se irán presentando algunos de los árboles más longevos y singulares que existen en nuestro país. Y, para ello, comenzamos con el que es considerado el ejemplar más viejo que existe en España.

Se trata del tejo de Valhondillo, situado en un bosque de pinos ubicado en el valle del arroyo Valhondillo o Barondillo (afluente del río Lozoya), al noreste de la montaña Cabezas de Hierro, en el término municipal de Rascafría (Madrid).  Es un tejo singular, cuya edad se calcula entre 1500 y 1800 años, aunque no es el único de la zona pues –dispersos en este bosque- pueden verse otros ejemplares  más, algunos de ellos también milenarios.

Tejo de Valhondillo. Foto: Miguel303xm


Un árbol sagrado desde antiguo

El tejo ha sido considerado un árbol sagrado por diversas culturas debido a su extrema longevidad, simbolizando la vida eterna. Es por ello que, en ocasiones, pueden ser encontrados  al  lado de antiguas ermitas y en cementerios, en un claro culto al más allá, al paso hacia el otro lado. Realmente es un árbol con un simbolismo dual, de vida y muerte, pues era famoso  ya entre celtas, griegos y romanos por el potente veneno que albergan sus hojas.

Estas particularidades han hecho que el tejo, desde antiguo, haya sido elegido como lugar de reunión, como marca fronteriza, como hito imposible de pasar por alto. De forma especial, el tejo ha sido venerado por el pueblo celta, utilizando incluso sus ramas para fabricar bastones mágicos con los que adivinar el futuro o en determinadas ceremonias como remedio eficaz contra las acciones de hadas y brujas, tradición que fue adoptada también en época cristiana.

¿Cómo visitarlo?

Si deseamos conocer esta singularidad de la madrileña Sierra de Guadarrama, podemos dejar el vehículo en las zonas habilitadas para ello entre los kilómetros 32 al 34 de la carretera M-604 (la que va desde Rascafría al puerto de Cotos) para, a continuación, seguir la ruta paralela hacia el puente de la Angostura. 

Una vez llegados al puente, habrá que comenzar a caminar hasta el final de la pista. Allí veremos una valla de piedra y hierro forjado detrás de la cual podremos observar el famoso árbol, un ejemplar de tejo común o europeo (Taxus baccata) situado a 1630 metros sobre el nivel del mar. El tejo tiene un tronco hueco de unos 3 metros de diámetro, goza de buena salud y se le han realizado sucesivas podas de ramas enfermas. 

Tiene una altura de casi 8 metros, una copa de 15 metros de anchura y 9,10 metros de perímetro de tronco. En 1985 fue protegido por la Comunidad de Madrid al entrar en el catálogo de especies protegidas en la categoría de árboles singulares.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Cine Criptobotánico (II) : La isla de la muerte (1967)


Continuamos con nuestra investigación sobre la peculiar (y divertida)  relación que existe entre el cine y la Criptobotánica. En esta ocasión os proponemos ver una película española, rodada en 1967 en coproducción con la entonces llamada Alemania Federal, en la que aparecen plantas carnívoras y muertos por doquier. Carne de programa doble en cine de barrio que pasó sin pena ni gloria por las salas de proyección pero que, con seguridad, os hará proporcionará una entretenida hora y media.


En el film,  un grupo de turistas visita una pequeña isla de la costa de Italia para pasar unos días de descanso. Sin embargo, las horas de relax se convierten pronto en una horrible pesadilla cuando empiezan a aparecer turistas muertos. Una planta gigante, creada por un científico desequilibrado que se alimenta de seres humanos y que acaba con todos los curiosos que se acercan a la zona, siembra el pánico entre los visitantes. 

El vegetal tiene unas ramas larguísimas con flores en sus extremos que, ante la presencia de carne
humana, se abren para devorar a la víctima. Cuando los turistas intentan ponerse en contacto con la agencia de viajes para volver a tierra firme se encuentran con la línea telefónica rota…

Que la disfrutéis…




Ficha técnica:

Título original: La isla de la muerte
Año: 1967
Duración: 88 min.
País: España
Director: Mel Welles (Erns Von Theumer)
Guión: Mel Welles, Stephen Schmidt
Música: Anton García Abril, José Muñoz Molleda
Fotografía: Juan Mariné, Cecilio Paniagua
Reparto: Cameron Mitchell, Elisa Montes, George Martin, Kay Fischer, Matilde Muñoz Sampedro, Rolf von Nauckoff, Ricardo Valle y Mike Brendel.
Productora:  Coproducción España-Alemania del Oeste; Órbita Film S.A. / Theumer Filmproduktion